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Valores de la Astrología Parte II

Continuando con los valores que para Stephen Arroyo posee la Astrología para el desarrollo del ser humano.

  • La astrología ayuda al consejero o terapeuta a introducirse en el cliente, a armonizarse con él según el propio natural del cliente, más que a proyectar sus presunsiones inconsciente sobre el individuo. También le permite escoger el tratamiento o terapia apropiados para una persona particular.
  • La astrología puede proporcionarnos la clave de las iniciaciones (o sea, las épocas cruciales de confrontación y marcado crecimiento) en la vida de toda persona, una pauta y una necesidad que la cultura occidental ignora.
  • La astrología suministra un medio por el cual lo sentimientos más profundos y los anhelos inconscientes del cliente pueden ser traídos a la conciencia y dárseles forma. Lo que originalmente era vago, perturbador fastidioso, puede entonces transformarse en un depósito de energía creativa recién liberada, dando a menudo al individuo un sentido claro de dirección y significado nuevos en la vida.
  • La astrología permite que la persona determine el tipo de actividad en la que sus energías vitales puedan fluir con la máxima cantidad de comodidad y satisfacción.
  • La astrología puede ayudar a la gente a tener mayor confianza en sí misma confirmando las insinuaciones, los sentimientos y el conocimiento interior que tal vez hayamos temido expresar o confiar. Mas que la a menudo voceada crítica de la astrología que a uno lo vuelve más débil dependiendo de fuerzas que están fuera del yo, el apropiado uso de la astrología podrá ayudar a un individuo a desarrollar un grado mayor de confianza y esperanza personal. Con frecuencia, una persona siente profundamente que tiene aptitudes especiales en cierta área, por ejemplo, pero la falta de confianza y esperanza en sí mismo puede hacer que sea difícil actuar sobre este sentimiento.
  • La astrlogía puede ayudarnos a conocer que "todo el mundo es teatro" y que meramente representamos un papel en este vasto drama. Tal conocimiento puede darnos un sentido de perspectiva y humor que hace que la vida sea más fácil de encarar. Y, además, tal conocimiento induce eventualmente a considerar la cuestión útlima de la vida: ¿Quién es el actor en este drama? ¿Quién es el director? ¿Y quién es el autor?
  • La astrología nos muestra que dentro de nosotros hay muchas dinámicas interactuante, que nuestra estada en el mundo material abarca muchas fuerzas, necesidades e impulsos. La astrología nos ayuda a identificarnos más bien con la totalidad de este proceso vivo que a identificarnos, como lo hace la mayoría de las personas, con una o dos dimensiones limitadas de la experiencia.
  • El uso de la astrología en las artes consultivas permite que el consejero ayude a la persona a alinearse con la verdad de su naturaleza y su ser, más que a moldearse para adecuarse a una teoría de humana factura de cómo debería ser.

Fuente: Stephen Arroyo. "Astrología, Psicología y los Cuatro Elementos"

Valores de la Astrología. Parte I

La Astrología aporta diversos valores que permiten el desarrollo espiritual del individuo. A contínuación cito los valores que para Stephen Arroyo puede aportar esta ciencia y arte de los astros:
  • El Bhagavad Gita, libro sagrado de los hindúes, expresa que la "mente es la asesina de lo real". Un autor moderno escribió: "La muerte del ego es el nacimiento de todo lo demás". La utilización de la astrología puede proporcionar una persepectiva -y un desapego de- nuestra mente y pautas del ego a fin de que ocasionalmente percibamos lo que es real; pues, mientras seamos víctimas de estas pautas, estamos en una oscuridad total. El mapa natal revela estas pautas de un modo claro qe nos permite ocuparnos más eficazmente de nuestros hábitos y de nosotros mismos.
  • La astrología le ayuda a uno a desarrollar la paciencia; pues, cuando se observa que los primordiales aspectos estructurales de la propia existencia están sujetos a una periodicidad ya establecida y a un ritmo cíclico, es mucho más fácil permanecer en el presente con aceptación paciente del aquí y ahora y con el conocimiento de que la fase prsente terminará cuando haya sobrevivido a su finalidad. Al género de paciencia que puede desarrollarse con la ayuda de la astrología un autor lo definió como "activa alineación con la disposición de Dios".
  • La astrología proporciona una pauta de crecimiento y desarrollo que es muy superior a cualquier otra herramienta psicológica. Indica aquello en lo que debe trabajarse, el significado esencial de una experiencia o fase particular de la vida, a qué pautas interiores habrá que someterse, la duración aproximada de alguna fase particular de la experiencia, y un modo exacto de regular los cambios cruciales de la vida.
  • La astrología permite armonizarse con los propios poderes y usar el poder del pensamiento, de la voluntad, y de la vitalidad creadora para moldear un mejor modo de ser. Prestando atención a los ciclos astrológicos, podremos ver cuándo tenemos la oportunidad de desarrollar nuevos enfoques de la vida y cuándo seremos puestos a prueba para ver si nuestros enfoques actuales son verdaderamente satisfactorios y creativos.
  • El estudio astrológico o la familiaridad con la práctica astrológica a través de una experiencia consultiva permite que uno entienda más profundamente las Leyes Universales que impregnan toda la vida y ayudan al individuo a confiar en esta verdades universales de la vida interior de uno. Entre estas leyes están: el orden, la compesación (o equilibrio), causa y efecto (karma), vibración, ciclos, polaridad, "sois lo que pensais", "lo semejante engendra lo semejante".
  • La astrología, en las artes consultivas, revela cómo toda experiencia se adecua a la pauta mayor de orden que constituye la estructura básica de la vida, o el plan de vida de uno.
  • La astrología nos da un sentido de perspectiva y un medio de ganar conocimiento sobre nuestras vidas de modo que no quedemos "colgados" de una experiencia, frustración o bloqueo. Puede ponernos en contacto con el dinamismo y la naturaleza cíclica de toda la vida.
  • La astrología puede proporcionarnos fe en algo mayor que la mera consciencia del ego y, por lo tanto, fe en el yo real de uno.
Continua...

Fuente: Stephen Arroyo. "Astrología, Psicología y los Cuatro Elementos"

Alegoria

POR MARTIN SCHULMAN

...Y fue por la mañana cuando Dios se encontró ante sus doce hijos y plantó la semilla de la vida humana en cada uno de ellos. Uno a uno, cada hijo se adelantó para recibir el don concedido.

- A tí, Aries, te concedo mi semilla el primero, para que tengas el honor de plantarla. Que por cada semilla que plantes, un millón más se multiplique en tu mano. No tendrás tiempo para ver crecer la semilla, pues cada cosa que plantes creará más que tendrá que ser plantado. Serás el primero en penetrar en el terreno de las mentes humanas con mi Idea. Pero tu trabajo no consiste en alimentar la Idea ni en cuestionarla. Tu vida es acción, y la única acción que yo te encargo es la de empezar a hacer que los hombres cobren consciencia de mi creación. En compensación por tu buen trabajo, te concedo la virtud de la autoestima.

Tranquilamente, Aries se retiró para volver a ocupar su lugar.

- A tí, Tauro, te concedo el poder de convertir la semilla en sustancia. Tu trabajo es grande y requiere paciencia, pues debes terminar todo aquello que haya sido empezado, para que las semillas no se pierdan en el viento. Ni te cuestionarás ni cambiarás de idea en medio de tu trabajo, ni dependerás de otros para hacer lo que te pido que hagas. A cambio, te concedo el don de la fortaleza. Utilízala sabiamente.

Y Tauro retrocedió para volver a ocupar su lugar.

- A tí, Géminis, te entrego las interrogantes sin respuestas, para que puedas aportar a todos una comprensión de lo que el hombre ve a su alrededor. Nunca sabrás por qué los hombres hablan o escuchan, pero en tu búsqueda de las respuestas hallarás el don, que te concedo, del conocimiento.

Y Géminis retrocedió para volver a ocupar su lugar.

- A tí, Cáncer, te encargo la tarea de enseñarles a los hombres lo que es la emoción. La idea que tengo sobre tí es que les hagas reír y llorar, de modo que todos ellos vean y piensen que la plenitud se desarrolla desde el interior. A cambio te concedo el don de la familia, para que tu plenitud pueda multiplicarse.

Y Cáncer retrocedió para volver a ocupar su lugar.

- A tí, Leo, te encargo la tarea de desplegar mi creación, en toda su brillantez, ante el mundo. Pero debes tener cuidado con el orgullo y recordar siempre que se trata de mi creación y no de la tuya. Porque si olvidas eso, los hombres se burlarán de tí. Hay mucha alegría en el trabajo que te encargo si sabes hacerlo bien. A cambio te concedo el don del honor.

Y Leo retrocedió para volver a ocupar su lugar.

- A tí, Virgo, te pido que examines todo aquello que ha hecho el hombre con mi creación. Tienes que escudriñar agudamente sus formas y recordarle sus errores, de tal modo que, a través de tí, se pueda perfeccionar mi creación. A cambio de ello te concedo el don de la pureza de pensamiento.

Y Virgo retrocedió para volver a ocupar su lugar.

- A tí, Libra, te encargo la misión del servicio, para que el hombre sea consciente de sus deberes hacia los otros. Para que sepa lo que es la cooperación así como la habilidad para reflejar el otro lado de sus acciones. Te situaré allí donde haya desacuerdo y recompensaré tus esfuerzos con el don del amor.

Y Libra retrocedió para volver a ocupar su lugar.

- A tí, Escorpión, te encargo una tarea muy difícil. Tendrás la habilidad para conocer las mentes de los hombres, pero no te permito hablar sobre aquello que hayas aprendido. En muchas ocasiones sentirás dolor por lo que ves, y en tu dolor te alejarás de Mí, y olvidarás que no soy yo. sino la deformación de mi Idea lo que está causando tu dolor. Verás tanto del hombre que llegarás a conocerlo como un animal, y lucharás tanto con sus instintos animales existentes en tí mismo, que perderás tu camino; pero cuando finalmente regreses a Mí, te concederé el don supremo de la firmeza.

Y Escorpión retrocedió para volver a ocupar su lugar.

- Sagitario, te pido que hagas reír a los hombres porque, como consecuencia de su mala interpretación de mi Idea se sentirán amargados. Gracias a la risa, darás esperanza al hombre, y gracias a la esperanza ellos volverán sus ojos hacia Mí. Tocarás muchas vidas. aunque sólo sea por breves instantes, y conocerás la inquietud en cada una de las vidas que toques. A ti, Sagitario, te concedo el don de la abundancia infinita, para que puedas extenderla con la suficiente amplitud como para alcanzar cada rincón de oscuridad llevando la luz a él.

Y Sagitario retrocedió para volver a ocupar su lugar.

- A tí, Capricornio, te pido la herramienta de tu esfuerzo, para que puedas enseñar a los hombres a trabajar. Tu tarea no es fácil, pues tendrás la sensación de que todos los trabajos de los hombres descansan sobre tus hombros; pero a cambio del yugo de tus cargas, pongo en tus manos la responsabilidad del hombre.

Y Capricornio retrocedió para volver a ocupar su lugar.

- A tí, Acuario, te entrego el concepto del futuro, para que el hombre pueda ver otras posibilidades. Tendrás que sufrir el dolor de la soledad, pues no te permito que personalices mi amor. Pero a cambio de abrir los ojos de los hombres a nuevas posibilidades, te entrego el don de la libertad, para que con ella puedas seguir sirviendo a la humanidad cada vez que ésta lo necesite así.

Y Acuario retrocedió para volver a ocupar su lugar.

A tí, Piscis, te encargo la tarea más difícil de todas. Te pido que recojas todas las penas de los hombres y me las devuelvas a Mí. Tus lágrimas serán, en último término, mis propias lágrimas. La pena que absorberás será el efecto de la mala interpretación que pueda hacer el hombre de mi Idea, pero tú le ofrecerás la compasión suficiente como para que él vuelva a intentarlo. A cambio de ésta, la tarea más difícil de todas, te concedo también el mayor don de todos. Serás el único de entre mis doce hijos en comprenderme. Pero este don de la comprensión es sólo para tí, Piscis, porque cuando intentes comunicarlo al hombre, este no te escuchará.

Y Piscis retrocedió para volver a ocupar su lugar,

Después, Dios dijo:

- Cada uno de vosotros participáis de una parte de mi Idea, No debéis confundir esa parte con la totalidad de mi Idea, ni tampoco debéis desear intercambiar partes entre vosotros. Porque cada uno de vosotros es perfecto, pero eso es algo que no sabréis hasta que los doce seáis uno solo. Porque sólo entonces se os revelará la totalidad de mi Idea a cada uno de vosotros.

Y los hijos se marcharon, cada uno decidido a hacer su trabajo lo mejor posible para poder recibir así su don. Pero ninguno de ellos comprendió por completo ni la tarea a realizar ni el don a recibir, y cuando -extrañados- regresaron, Dios dijo:

- Cada uno de vosotros creéis que los dones de los demás son mejores. En consecuencia, os permitiré cambiar.

Y, por el momento, cada hijo se regocijó al considerar todas las posibilidades de su nueva misión. Pero Dios sonrió y dijo:

- Regresaréis a Mí muchas veces, pidiéndome que os alivie de vuestra misión y en cada ocasión yo os garantizaré el cumplimiento de vuestro deseo. Pasaréis por incontables encarnaciones antes de completar la misión original que os he prescrito. Os concedo un tiempo incontable para hacerlo, pero sólo cuando esté hecha podréis estar conmigo.

La Predicción, Ese Arte Ingrato

POR GEORGE ANTARES
Queremos hablar sobre todo de las dificultades que se derivan de la mentalidad del consultante medio, aparentemente deseoso de conocer toda la verdad sobre su futuro.

Sucede muy frecuentemente que el estudioso, al hallarse ante un tema bastante complicado de un resumen de tránsitos que comporta muchas disonancias, experimente y pregunte entonces a su consultante si quiere realmente conocer su futuro. Casi invariablemente, la respuesta no se hacer esperar: "Pero, evidentemente, quisiera conocerlo, si no, no hubiera venido a verle"

Esta respuesta parece lógica, pero, en realidad, pocos son los que pueden soportar la verdad. Pues, lo que la mayoría de la gente a venido a pedirle al astrólogo, son promesas de felicidad, el final de sus dudas y sosiego para sus tormentos. Esto es lo que esperan que se les diga. No obstante, para aparentar serenidad y desmostrar fortaleza de espíritu, se apresuran a añadir "¡Y sobre todo, dígamelo todo, tanto lo bueno como lo malo!".

En el fondo, no creen ni un palabra de lo que dicen, es un pura bravata, pues ¿quien puede soportar la carga de los problemas del mañana, añadida a lo que experimentamos hoy? ¿Cuál es el hombre que desea realmente conocer las decepciones y disgustos que el esperan, los peligros que le amenazan? Evidentemente, si el estudioso es hábil, puede indicar cómo resolverse un problema difícil, como pude apartarse un peligro, y cómo es posible liberar su mente y su consciencia. En este caso, el conocimiento previo del futuro sería muy útil. Pero cuántos de los que han venido en busca de ayuda y de consejos aceptarán el hecho de que en definitiva la verdadera solución de sus problemas radica en ellos mismo.

Es difícil hacer comprender a cierta gente que el futuro está en su mayor parte condicionado por nuestro comportamiento en el presente. Un astrólogo prudente puede, en función de lo objetivos que persiga su consultante y de los acontecimientos que los tránsitos en curso o los futuros que permita predecir, aconsejarle actuar de tal o cual forma. Pues ningún porvenir es inmutable: depende de la cooperación del individuo con las circunstancias y del control que el hombre ejerce sobre sí mismo, sobre sus deseos, sobres sus impulsos y sobre sus instintos.

Por eso sucede frecuentemente que los consultantes a los que se habían predicho ventajas, éxitos, acontecimientos agradables vengan a exponer sus quejas al astrólogo, declarándole que "No me ha sucedido nada de todo eso". Pero, si les preguntamos si han tratado, en alguna medida, de hacer los esfuerzos personales para ayudar a la realización de los acontecimientos favorables esperados, se quedan sorprendidos y responden negativamente. Pues se han concentrado con anotar la predicción y esperar pasivamente el "milagro", ignorando que la dura ley del esfuerzo rige el destino de la humanidad. Esto es lo que la sabiduría popular ha traducido en el adagio "Ayúdate a ti mismo, el cielo te ayudará".

A la inversa, cunado debemos interpretar los malos tránsitos, es muy delicado revelar al consultante las previsiones que de ellos pueden derivarse. Podemos sin embargo atenuar, e incluso borrar completamente la penosa impresión causada por estas revelaciones si llegamos a hacerlo comprender que este porvenir, por muy malo que pueda parecerle, puede ser iluminado por su actitud moral. Puede en efecto hallar en estas circunstancias adversas la oportunidad de superarse haciendo acopio de todas sus posibilidades latentes gracias a las cuales podrá vencer la adversidad.

Podemos hacerle admitir que en las pruebas donde se revela la verdadera grandeza del hombre y que por el esfuerzo se acrecientan nuestras facultades espirituales y mentales. Pdemos también decirle que a todos nos sucede el estar afligidos por la enfermedad o por un accidente acaecido a un ser querido, pero que raramente en el beneficio espiritual que ocasiona para este último. En efecto, el sufrimiento hace a menudo considerar los problemas de la vida bajo otro ángulo. Más materialmente, esto puede ser la ocasión de apreciar la bondad y la abnegación que os manifiestan la familia el entorno y también de probar la dulzura de un descanzo reparador.

Existe también otra categoría de consultantes a los que es difícil hacer aceptar las previsiones que no conciernen al futuro inmediato; tienen prisa y quisieran que lo que aguardan y esperan les suceda enseguida. Esta gente no se da cuenta de que el hombre es un ser que cambia y evoluciona sin cesar y que lo que desean saber concerniente a lo inmediato no les será de ninguna utilidad en un peíodo ulterior pues, en ese momento, el factor tiempo habrá modificado sus miras y sus ambiciones. Lo que podríais anunciarles como muy favorable para un período más o menos lejano les sería muy útil, pero, como son impacientes, esto sólo les interesa medianamente. Sí, por ejemplo, les anuncíais que, de aquí a dos años, podrán efectuar un operación financiera fructífera, se encogen de hombros y responden: "Dos años, tardan mucho en pasar, lo que necesito es dinero, ahora mismo". Por consiguiente, en lugar de esperar pacientemente el buen período anunciado, se lanzan, desde el primer día a especulaciones financieras que, la mayoría de la veces resultan desastrosas.

A nuestro parecer, toda previsión debería comportar, como preliminar, un examen serio y profundo del tema natal sobre todo en lo referente a lo psicológico, de forma a colocar al sujeto frente a sí mismo y a hacerle tomar consciencia de todas sus potencialidades, de todas sus cualidades pero también, y sobre todo, de todos sus defectos. En eso nada de restricciones, sino la más estricta verdad, sin temor a señalar "allí donde duele". Haciendo esto, el astrólogo presta un servicio mucho mayor que describiendo la vida "de color de rosa".

Pues, al enseñar al hombre a conocerse, al mostrarle como puede corregirse, desarrollarse y luego florecer, podemos darle un nuevo atractivo a su vida, nuevas razones para esperar y la revelación de un poder interior gracias al cual puede gradualmente tomar en sus manoslas riendas de su propio destino.

Los Astros y la Búsqueda de la Felicidad

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POR GEORGES ANTARES
Las pocas reflexiones siguientes no conciernen sólo a los astrólogos y a sus consultantes, sino también a la actitud que todos nosotros, los humanos, tendemos a adoptar con respecto a nuestro destino.

Muchos de nosotros tenemos temas de nacimiento disonantes y nos afligimos por ello. Lo que quisiéramos es llevar una vida sin penas ni fatigas, sin peligros ni pruebas. Y a veces, en las pruebas llegamos a rebelarnos contra una suerte que consideramos injusta. Tratamos entonces de distraer la insatisfacción pendiente pensando que llegará un tiempo en el que todo marchará de nuevo mejor y en el que no existirían ni preocupaciones materiales deprimentes ni ningún problema.

Todos esperamos que nos toque el "gordo" de la lotería, una suma importante en las quinielas, o también heredar de un tío riquísimo de América desconocido. En resumen, todos esperamos lo que nos podría permitir llevar una vida fácil exenta de preocupaciones y de esfuerzos, compuesta sólo de felicidad.

La mayoría estamos hechos así, deseando siempre conscientes o inconscientemente un cambio de ambiente y de condiciones de vida, mientras que no está en absoluto asegurado que esta nueva vida nos aportaría más satisfacciones. En efecto lo que podemos obtener nos parece siempre deseable, y sólo es a medida de su realización cuando nuestros deseos pierden todos sus atractivos. Nos imaginábamos que una nueva situación eliminaría todas las preocupaciones y dificultades antíguas. Nos damos cuenta de que muchas de ellas permanecen mientras que se plantean otros problemas y llegan otras preocupaciones.

Para cualquiera que estudie y practique la Astrología, esto es fácil de comprender, pues ha aprendido que toda experiencia exterior está condicionada por el horóscopo que concierne al individuo.


Si, por ejemplo, Marte y Saturno se hallan en aflicción mutua en el cielo natal, podemos asegurar que la persona en cuestión deberá siempre batallar en la vida para vencer las dificultades que se levantarán sobre su camino y que debe esperar toda clase de duros golpes se halle donde se halle, que no le servirá de nada emigrar a un país lejano para huir de la mala suerte.

Estas indicaciones son aún más claras en el caso de una oposición Saturno-Urano. Esta configuración corresponde en efecto al caso típico del emigrante que se va lejos en busca de mejores condiciones de existencia y que sólo encuentra en su país de adpoción incomprensión y sin sabores de toda clases pues, a pesar de sus esfuerzos, no llega a adaptarse a esta nueva vida. Se da entonces cuenta, un poco tarde, de que todas las ideas que se había formado de una existencia dorada en un nuevo Eden sólo eran fruto de su imaginación.

Un poco de reflexión nos muestra todo lo que hay de falso en ese deseo de vida fácil y sin esfuerzos. Ciertamente, la búqueda de la felicidad es legítima, pero no es apartándonos de las dificulatades y responsabilidades caracterizadas por los aspectos disonantes de nuestro horóscopo como podremos realmente encontrarla.

Gran número de seres eminentes, hombres de Estado, sabios, pioneros, héroes, personas que tienen en su haber la realización de grandes obras, tiene cielos de nacimientos acribillados por malos aspectos. Y de hecho los obstáculos, los peligros, las trabas y las molestias de todo tipo han jalonado constantemente su carrera, pero han tenido la fuerza de voluntad y la valentía de luchar contra la adversidad y el éxito ha recompensado sus esfuerzos.

¿Habrían tenido éxito y serían lo que ahora son si hubieran tenido un tema de "color de rosa"? ¡Ciertamente no! Pues, sin estas "disonancias" planetarias, no habrían hallado en ellos los mismos recursos de voluntad y de energía.

En definitiva, podemos preguntarnos lo que sucedería si cada uno de nosotros llegara a sustraerse de todos sus problemas y dificultades. Esto iría en detrimento de nuestra fuerza de carácter, de nuestra inteligencia, de nuestra evolución espiritual. Seríamos o nos volveríamos todos blandos, sin valentía, sin audacia y sin resistencia moral.

Este estado de cosas es impensable. Al igual que nos damos cuenta de que el esfuerzo y el trabajo son partes integrantes de nuestra existencia y pueden ayudarnos a forjarnos una mayor felicidad, debemos también comprender qué gran error sería el dejarnos vivir y el aceptar en todo el camino la facilidad. Debemos, por el contrario, asumir nuestras responsabilidades y aceptar las luchas y pruebas que nos imponen los aspectos disonantes de nuestro cielo natal. Sólo a este precio podremos fortalecer nuestra personalidad. A este respecto, podemos realmente considerar que las configuraciones planetarias llamadas nefastas, son por el contrario la fuente del progreso de la humanidad.

Por eso, lejos de temblar, de resignarnos a nuestro destino o de tratar de eludirlo cuando unos malos tránsitos anuncian momentos críticos, debemos, por el contrario, pensar en las oportunidades que se nos ofrecerán de manifestar todas nuestras energías y de dar lo mejor de nostros mismos. Aprenderemos también a probar el agrio saber del esfuerzo y la satisfacción del deber cumplido a los que ulteriormente se añadirá la intensa alegría que experimentamos cuando hemos salido victoriosos de todas las pruebas.

Y luego, por muy críticas que nos parezcan las situaciones en las que nos sumerjen las configuraciones astrales, acordémosnos siempre del adagio según el cual: "A menudo la victoria se consigue en el umbral de la derrota".

La Edad de 28 años y los Ciclos Astrológicos

Este artículo está inspirado en la obra de Dane Rudhyar (Astrología y la Psique Moderna), de Geraldyn Waxkowsky y Marisol González Sterling (Astrología Kármica. Los Tránsitos Astrológicos) y en el Sistema PROLUNA de Boris Cristoff (La Predicción Astrológica por el Sistema de la PROLUNA y sus Derivados). Inicialmente lo escribí en el foro de Astrodienst (www.astro.com).
Cada 28 años el individuo concluye un ciclo de desarrollo para comenzar otro. En esta ocasión me referiré al cambio de ciclo que se presenta a la edad de 28 años. Considero, y siguiendo la idea de Dane Rudhyar, que el análisis de los 28 años es mejor considerarlo como un período entre los 27 y 30 años más que la edad 28 en específico. Varios aspectos importantes resaltan en esta época:


- Retorno de la Luna Progresada
- Retorno de Saturno por tránsito
- Urano (en tránsito) trígono a Urano natal.
- Nodos Lunares en posición invertida a la de la carta natal.
- La analogía con la Casa V-Leo, según edades septenales.
- Tránsito de Júpiter opone a Júpiter natal.


La Luna y Saturno, representa los elementos femenino y masculino, en especial simbolizan a la madre y al padre, respectivamente. El retorno de cada uno a su posición natal indica un nuevo ciclo respecto a la relación con los padres.


Saturno por sí sólo indica madurez, su retorno refleja que comenzamos a ser personas mayores, totalmente responsable de nuestro propio destino. De una manera general, el individuo después de una preparación en sus estudios, haber escogido una carrera, haber formado su propia familia con sus hijos, ya está separado completamente de sus padres, rompemos con los patrones paternales. Saturno invita a una reflexión, a una retrospección, a corregir aquello que no nos permite realizarnos como individuos único y diferente dentro de la sociedad.


Urano (tránsito) por su parte hace trígono a su lugar natal. En relación con lo anterior, Urano indica independencia, nuestra libertad de decisión. También singulariza al individuo con respecto a la sociedad.


La inversión de los nodos o el tránsito del Nod Norte al Nodo Sur Natal, nos ayuda a reconocer nuestras tendencias psicológicas y kármicas, y nuestra procedencia. Al igual que Saturno invita a la retrospección, tenemos que hacernos conscientes de lo que hemos hechos desde el pasado y también de lo que somos.


Otro forma de explicar este período es contando de 7 en 7 años (conocido como edades septenales) a partir de Casa I, los 28 años coincide con la Casa V y su análogo Leo. Significa el impulso individual (Signo Fuego) que se hace más estable y más estructurado (Signo Fijo), y además creativo y único (Casa V/Leo).


Y por último al final de este período, a los 30 años, el tránsito de Júpiter opone a Júpiter natal, es cuando el individuo encuentra y comprende la oportunidad de crecimiento o de beneficio de este período.

Para un estudio más personal, hay que considerar las casas en las que se encuentran estos planetas.